Omega 3 para perros: guía completa, dosis, beneficios y calidad real de las marcas

El omega 3 para perros no es un simple añadido nutricional: es una herramienta terapéutica y preventiva fundamental dentro de cualquier dieta natural, ya sea cruda o cocinada. Su presencia constante mantiene la salud celular, regula la inflamación y optimiza procesos metabólicos esenciales.

En la práctica clínica, he comprobado que la diferencia entre un perro con piel irritada, rigidez articular o bajo rendimiento, y otro con buen tono muscular, pelaje brillante y energía estable, suele estar en el equilibrio entre omega 6 y omega 3.


Comprender la base: el equilibrio entre omega 6 y omega 3

Todas las dietas, incluso las naturales, contienen grasas. En la carne, el pollo, el cerdo y el cordero predominan los omega 6, mientras que los pescados grasos y marinos son ricos en omega 3. Ambos son necesarios, pero en proporción.

Cuando el omega 6 predomina, el organismo del perro tiende a un estado proinflamatorio. Esto no se traduce necesariamente en enfermedad inmediata, pero sí en un entorno biológico propenso a desarrollar alergias, artrosis, alteraciones intestinales o inflamación cutánea.

El omega 3 actúa como modulador: transforma la cascada inflamatoria en una respuesta controlada. Es decir, no suprime la inflamación (que es necesaria), sino que la limita para evitar daños crónicos.

El problema es que la mayoría de dietas —incluso las naturales— tienden a tener un exceso de omega 6. Por eso, suplementar con omega 3 no es opcional, es una necesidad fisiológica.


Qué es exactamente el omega 3 y cómo actúa en el perro

El omega 3 agrupa varios ácidos grasos, pero los relevantes para el perro son EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico), ambos de cadena larga.
Se integran en las membranas celulares y modifican su fluidez, lo que influye directamente en la función de todos los tejidos: desde la piel hasta el cerebro.

  • EPA actúa principalmente como antiinflamatorio: reduce la producción de prostaglandinas y leucotrienos derivados del omega 6.
  • DHA es estructural: forma parte de la retina, la corteza cerebral y las membranas neuronales, afectando al aprendizaje, la visión y la conducta.

Los aceites vegetales como el lino o la chía aportan ALA (ácido alfa-linolénico), que el perro no convierte eficazmente en EPA y DHA. Por tanto, su uso como fuente principal de omega 3 es ineficaz.


Efectos fisiológicos y beneficios comprobados

El omega 3 actúa en varios niveles del organismo. Sus beneficios no se limitan a la piel y al pelaje; son sistémicos.

1. Piel y pelo

Fortalece la barrera cutánea, reduce la pérdida de agua transepidérmica y mejora la integridad del manto lipídico.
Los perros con dermatitis atópica, alergias o picores suelen mostrar una mejora visible en tres a cuatro semanas tras iniciar la suplementación.

2. Articulaciones y movilidad

El EPA reduce la síntesis de prostaglandinas inflamatorias en el líquido sinovial. En artrosis o sobrecarga muscular, esto se traduce en menos dolor y mayor movilidad. En perros deportistas o de agility, también mejora la recuperación tras el ejercicio.

3. Sistema digestivo e inmunitario

El intestino es uno de los órganos más sensibles al equilibrio de ácidos grasos. Un aporte correcto de omega 3 favorece la regeneración de la mucosa intestinal y reduce la inflamación crónica, ayudando en colitis y EII (enfermedad inflamatoria intestinal).

4. Corazón y sistema cardiovascular

El omega 3 modula los triglicéridos, estabiliza el ritmo cardíaco y protege el endotelio. En perros con cardiopatías o predisposición genética, su inclusión constante mejora la función vascular y reduce el estrés oxidativo.

5. Riñón e hígado

El DHA y EPA reducen la presión glomerular y la inflamación renal. En enfermedad renal crónica, ralentizan la progresión del daño. En el hígado, contribuyen a mejorar la fluidez de la bilis y reducen la lipidosis hepática.

6. Sistema nervioso y cognición

El DHA forma parte esencial del cerebro y de la retina. En perros senior, mejora la función cognitiva, la memoria y la respuesta a estímulos. En cachorros, contribuye al desarrollo neurológico y a una mejor capacidad de aprendizaje.


Dosis y ajuste individual

  • Mantenimiento general: 50–100 mg de EPA+DHA por kilo de peso corporal al día.
  • Casos terapéuticos: hasta 120 mg/kg/día, supervisado por un profesional.

Ejemplo: un perro de 25 kg requerirá entre 1.250 y 2.500 mg de EPA+DHA diarios.
La dosis debe ajustarse en función de la dieta, el tipo de proteína predominante y la presencia de patologías inflamatorias.

Es preferible mantener una dosis estable y diaria, en lugar de administrar grandes cantidades de forma esporádica. La constancia es lo que permite mantener la concentración adecuada de omega 3 en los tejidos.


El proceso de fabricación: de la captura al envasado

La calidad de un omega 3 depende en gran medida de cómo se obtiene, cómo se purifica y cómo se conserva.
A continuación, detallo cada fase clave del proceso.

1. Materia prima: especies y origen

El mejor punto de partida son los peces pequeños (sardina, arenque, boquerón, caballa). Tienen ciclos de vida cortos, acumulan menos metales pesados y presentan una relación ideal EPA/DHA.
El salmón salvaje también es una buena fuente, pero el de acuicultura suele tener un perfil menos equilibrado y mayor contenido en omega 6.

2. Extracción del aceite

La extracción puede realizarse por presión o disolventes. Los aceites de calidad se obtienen por prensado en frío, sin superar los 40 °C, preservando la estructura de los ácidos grasos.
Los métodos con disolventes o altas temperaturas degradan el producto, alterando su olor y reduciendo su eficacia.

3. Refinado y purificación

El aceite crudo se somete a un proceso de refinado donde se eliminan impurezas, olores y contaminantes.
La destilación molecular es la técnica más segura, ya que elimina dioxinas, PCB y metales pesados sin dañar los ácidos grasos esenciales.

4. Concentración

Existen dos formas químicas principales:

  • Triglicérido natural (TG) o triglicérido re-esterificado (rTG): las más biodisponibles y estables.
  • Etil éster (EE): más barata de producir, pero menos estable y con menor absorción.

Un aceite de calidad suele declarar su forma química. Si no se especifica, lo más probable es que sea un formato etil éster.

5. Control de oxidación

Los parámetros PV, AV y TOTOX miden el grado de oxidación. Un aceite con TOTOX menor a 26 se considera fresco.
El fabricante debe incorporar vitamina E natural (tocoferoles) como antioxidante, especialmente en aceites líquidos.

6. Envasado

El envasado en vidrio oscuro es el más seguro: bloquea la luz y evita la migración de compuestos plásticos.
Los envases de plástico son más económicos, pero facilitan la oxidación y deben conservarse en frío desde su apertura.

7. Conservación

Una vez abierto, el aceite debe guardarse en la nevera y consumirse antes de tres meses.
El polvo de krill, por su bajo contenido en humedad, puede almacenarse a temperatura ambiente siempre que esté protegido de la luz y el aire.


Formatos disponibles y cuándo elegir cada uno

Aceite líquido: el formato más extendido. Fácil de usar y mezclar con la comida. Requiere refrigeración y una correcta dosificación.

Cápsulas: práctica presentación para perros pequeños, tutores sensibles al olor o casos en los que se busca una dosis exacta. Protegen el aceite de la oxidación.

Aceite de krill: contiene EPA y DHA en forma de fosfolípidos, con mejor absorción que el aceite de pescado. Además, aporta astaxantina, un antioxidante natural.

Polvo de krill: formato alternativo de alta estabilidad, presente en marcas como AltuDog. Es muy palatable, se conserva mejor que los aceites líquidos y mantiene intactos los ácidos grasos y antioxidantes.

Aceite de algas: fuente vegetal de EPA y DHA, ideal para perros alérgicos al pescado o para tutores que buscan un producto no derivado de animales.


Integración del omega 3 en la dieta natural

El omega 3 no actúa de forma aislada. Su eficacia depende de la composición general de la dieta y de la proporción entre grasas, proteínas y antioxidantes naturales.

  • En dietas crudas (BARF): el omega 3 equilibra el exceso de omega 6 procedente del pollo, cerdo o cordero.
  • En dietas cocinadas: ayuda a compensar las pérdidas de ácidos grasos que se producen durante la cocción.
  • En dietas con pescado: puede reducirse la suplementación, pero nunca eliminarse completamente, ya que la cantidad de EPA/DHA varía según la especie y el lote.

También es importante el equilibrio con las vitaminas liposolubles (A, D, E, K). Una dieta rica en omega 3 sin suficiente vitamina E puede generar oxidación interna, de ahí la importancia de usar suplementos que ya la incluyan.


Exceso y deficiencia: cómo se manifiestan

El equilibrio entre la cantidad y la calidad del omega 3 que se administra es tan importante como su origen. Un déficit mantenido limita su función antiinflamatoria y debilita la integridad celular; un exceso prolongado puede alterar la coagulación o interferir con otros nutrientes liposolubles.
En la práctica, la mayoría de perros presentan deficiencia o insuficiencia relativa, y solo en casos de suplementación inadecuadamente alta o descontrolada se observan efectos adversos por exceso.

Deficiencia de omega 3: causas y síntomas

La deficiencia de omega 3 en perros puede tener diversas causas:

  • Dietas con predominio de proteínas ricas en omega 6 (pollo, cerdo, cordero) sin compensación adecuada.
  • Uso de aceites vegetales como única fuente de grasas esenciales (lino, chía, cáñamo).
  • Procesos digestivos o metabólicos que dificultan la absorción de grasas.
  • Oxidación del suplemento (aceites rancios o mal conservados).
  • Cocción prolongada de los alimentos sin reposición posterior de ácidos grasos esenciales.

Cuando el organismo carece de EPA y DHA, el cuerpo reemplaza esos ácidos grasos en las membranas celulares por otros menos estables, lo que afecta la comunicación celular, la inflamación y la regeneración de tejidos.
Los signos clínicos más frecuentes incluyen:

  • Piel seca, descamación y caspa. El perro puede presentar un manto opaco y quebradizo, con tendencia a la irritación o al picor.
  • Pelo sin brillo o caída excesiva. El folículo piloso depende de la integridad de las membranas lipídicas, que se deterioran sin suficiente omega 3.
  • Alergias recurrentes y prurito persistente. El déficit mantiene activa la inflamación dérmica y agrava las reacciones inmunitarias.
  • Lentitud en la cicatrización. Las heridas tardan más en cerrar por falta de precursores antiinflamatorios y regeneradores.
  • Fatiga y baja tolerancia al ejercicio. La rigidez muscular y la menor eficiencia energética pueden relacionarse con una menor disponibilidad de ácidos grasos de cadena larga.
  • Inflamación intestinal o digestiones pesadas. El déficit altera la mucosa intestinal y su capacidad de reparación.
  • Cambios de humor o apatía. El DHA influye en la neurotransmisión y la función cerebral; una carencia mantenida afecta la conducta y el aprendizaje.
  • Trastornos reproductivos. En hembras, puede verse alterada la fertilidad o la calidad de las camadas; en machos, puede reducirse la calidad espermática.
  • Enfermedades crónicas de evolución silenciosa. Un déficit prolongado se asocia con mayor riesgo de inflamaciones de bajo grado que, con los años, derivan en artrosis, insuficiencia renal o deterioro cognitivo.

En dietas naturales, estas deficiencias suelen pasar inadvertidas porque los signos no aparecen de forma aguda, sino progresiva. Por eso, incluir omega 3 de calidad y revisarlo periódicamente es una medida de mantenimiento fundamental.


Exceso de omega 3: riesgos y señales de sobredosificación

Aunque es menos habitual, una administración excesiva o prolongada de omega 3 también puede tener efectos negativos.
En general, el margen de seguridad es amplio, pero si se superan de manera crónica las dosis recomendadas (por ejemplo, el doble o triple de lo necesario durante meses), pueden aparecer síntomas que conviene vigilar.

Signos más frecuentes de exceso:

  • Heces blandas o diarrea leve. El exceso de grasa no absorbida se refleja rápidamente en la consistencia de las heces.
  • Olor fuerte a pescado en el aliento o en la piel. Indica saturación y oxidación parcial del aceite en el organismo.
  • Halitosis o regurgitación. Ocurre si se administra una dosis elevada de aceite líquido en una sola toma, especialmente en perros con reflujo o estómagos sensibles.
  • Retraso en la coagulación. A dosis muy altas y mantenidas, los ácidos grasos poliinsaturados pueden interferir con la agregación plaquetaria. En animales con tratamientos anticoagulantes o con patologías hepáticas, esto debe considerarse cuidadosamente.
  • Interferencia con la vitamina E. Un exceso prolongado de omega 3 puede agotar los niveles de vitamina E si el suplemento no la incorpora. Esto favorece la oxidación celular y anula parte de los beneficios esperados.
  • Aumento de peso. Cada mililitro de aceite aporta unas 9 kcal; un exceso sostenido sin ajuste energético puede incrementar el peso corporal.
  • Letargo o apatía leve. En casos aislados, un exceso de omega 3 mal conservado (oxidado) puede provocar malestar digestivo o somnolencia por alteración hepática leve.

En perros con patologías hepáticas, renales o que reciben tratamientos farmacológicos, el exceso de omega 3 debe evitarse mediante una dosificación ajustada y revisiones periódicas.


Cómo encontrar el punto de equilibrio

El equilibrio óptimo se logra manteniendo un aporte diario estable dentro del rango fisiológico (50–100 mg/kg EPA+DHA) y ajustando según el tipo de dieta, el nivel de actividad y el estado de salud del perro.

Algunos criterios prácticos para mantener ese equilibrio son:

  • Dividir la dosis diaria en dos tomas si el perro muestra sensibilidad digestiva.
  • Observar el pelaje y la piel: son los primeros indicadores visibles de que la dosis está siendo adecuada.
  • Comprobar la consistencia de las heces. Si se ablandan tras aumentar la dosis, reducir ligeramente.
  • Usar productos con vitamina E añadida. Previene la oxidación interna y mantiene la estabilidad metabólica.
  • Revisar el aporte energético total. Si se añaden aceites, conviene ajustar la cantidad de grasa o vísceras de la dieta para evitar un exceso calórico.
  • Rotar fuentes de omega 3 (aceite de pescado, krill, polvo de krill o algas) cada cierto tiempo, para diversificar antioxidantes y micronutrientes asociados.

La sobredosificación puntual (por ejemplo, duplicar la dosis uno o dos días) no supone un riesgo, pero las dosis excesivas mantenidas durante meses sí pueden alterar el equilibrio lipídico y vitamínico.


Evaluación clínica y corrección

En consulta nutricional, cuando se sospecha déficit o exceso de omega 3, se valoran tres aspectos:

  1. Historia dietética completa: tipo de proteínas principales, aceites añadidos, suplementos y método de conservación.
  2. Observación física: piel, pelo, peso corporal, energía y recuperación muscular.
  3. Analítica específica (si procede): aunque no siempre es necesaria, puede incluir perfil lipídico, vitamina E plasmática y marcadores de inflamación.

En caso de deficiencia, el ajuste suele implicar:

  • Aumentar gradualmente la dosis de omega 3.
  • Cambiar a una fuente más concentrada (peces pequeños o krill).
  • Verificar conservación y fecha de apertura del aceite.

En caso de exceso:

  • Reducir la dosis un 25–50 %.
  • Revisar si hay solapamiento con otros suplementos grasos.
  • Incorporar antioxidantes naturales (vitamina E o cúrcuma en pequeñas cantidades).

Resumen técnico

  • Deficiencia: produce inflamación crónica, alteraciones cutáneas, bajo rendimiento y deterioro neurológico a largo plazo.
  • Exceso: puede provocar heces blandas, olor fuerte a pescado, interferencia con vitamina E o retraso en la coagulación.
  • Prevención: usar aceites de calidad con vitamina E, controlar la dosis según peso y conservar en refrigeración.
  • Monitoreo: observar pelaje, piel, energía y consistencia fecal como indicadores de equilibrio lipídico.

Comparativa de marcas disponibles en España

Ahora vamos al lío. En España existen muchísimas marcas de omega 3 para perros, pero no todas ofrecen la misma calidad, pureza ni concentración de EPA y DHA.
Algunas priorizan la procedencia del pescado y el tipo de envase, otras apuestan por concentraciones más altas o por formatos alternativos como el polvo de krill.
En esta comparativa analizo las opciones más conocidas y utilizadas, valorando los aspectos que realmente determinan su eficacia: origen, proceso de fabricación, composición, frescura y conservación.

El objetivo no es recomendar una marca por marketing, sino ayudarte a entender qué hace que un omega 3 sea realmente bueno y cómo distinguir un producto terapéutico de uno meramente comercial.


Puromenu – Elixir de Mar (peces pequeños, Islandia)

Aceite procedente de sardina, arenque y boquerón, envasado en vidrio oscuro y enriquecido con vitamina E natural. La marca declara origen islandés y control analítico por lotes.

Puntos fuertes:

  • Procedencia de peces pequeños (menor bioacumulación de contaminantes).
  • Perfil EPA+DHA alto y equilibrado.
  • Añadido de vitamina E natural como antioxidante.
  • Envasado en vidrio oscuro que garantiza frescura y estabilidad.
  • Transparencia en información técnica y trazabilidad.
  • Ideal tanto para mantenimiento como para uso terapéutico.

Puntos débiles:

  • Olor y sabor intensos, lo que puede generar rechazo en perros muy sensibles.
  • Requiere conservación en frío constante.
  • Precio algo superior a la media, aunque justificado por la pureza y concentración.

Sanadog – Aceite de Salmón (Noruega, fabricación alemana)

Aceite de salmón noruego con envase de vidrio ámbar, elaborado bajo estándares de calidad alemanes.

Puntos fuertes:

  • Envasado en vidrio oscuro, lo que lo diferencia de la mayoría de aceites de salmón comerciales.
  • Buen control en origen y estabilidad frente a la oxidación.
  • Aceptación excelente, incluso en perros exigentes.
  • Buena relación entre coste y calidad.
  • Útil para mantenimiento, mejora del pelo y apoyo articular leve.

Puntos débiles:

  • Concentración moderada de EPA y DHA (alrededor del 14–16 %).
  • Efecto antiinflamatorio limitado en patologías moderadas o graves.
  • No declara forma química del aceite (TG o EE).
  • En algunos lotes, la viscosidad es elevada y puede resultar más densa de lo habitual.

AltuDog – Aceite Omega 3 concentrado y Polvo de Krill (Noruega y Antártida)

Ofrece dos formatos distintos: un aceite concentrado (más del 30 % de omega 3 totales) y un polvo de krill antártico rico en astaxantina. Ambos fabricados bajo estándares de pureza y con controles de metales pesados publicados.

Puntos fuertes:

  • Alta concentración de EPA y DHA (mayor que la media del mercado).
  • Controles analíticos transparentes por lote (As, Cd, Hg, Pb).
  • Aceite con textura fluida, sin olor fuerte, de fácil administración.
  • Polvo de krill con astaxantina natural: potente antioxidante y excelente palatabilidad.
  • Doble formato que se adapta a diferentes necesidades (líquido o polvo).
  • Excelente opción para deportistas o perros con artrosis, alergias o inflamaciones crónicas.

Puntos débiles:

  • El polvo tiene un coste algo más alto por dosis efectiva.
  • El aceite requiere conservación rigurosa en frío.
  • Ambos productos, al ser naturales y sin conservantes, tienen vida útil más corta.
  • Disponibilidad limitada en algunos puntos de venta físicos.

Wild Balance – Aceite y Cápsulas de Pescado (Noruega, mezcla de peces pequeños)

La marca ofrece tanto un aceite líquido de salmón noruego como cápsulas con mezcla de sardina, caballa y arenque. Su objetivo es facilitar la suplementación diaria en hogares con varios tamaños de perro.

Puntos fuertes:

  • Aceite de salmón de buena palatabilidad.
  • Cápsulas con mezcla de peces pequeños, lo que mejora el perfil EPA+DHA.
  • Dosis orientativas claras por peso corporal.
  • Buena relación calidad-precio en formatos de mantenimiento.
  • Opción cómoda para perros pequeños (cápsulas).

Puntos débiles:

  • Concentración baja: el aceite ronda el 14 % de omega 3 totales (EPA 4 % + DHA 8 %).
  • Algunos lotes en envase de plástico, menos estables frente a la luz.
  • Falta de información detallada sobre forma química del aceite.
  • No especifica si se añade vitamina E natural.

Anibio – Cápsulas de Aceite de Salmón (Alemania)

Cápsulas de 500 mg con un perfil claro de EPA (30 %) y DHA (18 %), una de las pocas marcas que declara el desglose exacto. Fabricadas en Alemania bajo estándares de grado alimenticio.

Puntos fuertes:

  • Alta pureza y transparencia en composición.
  • Excelente biodisponibilidad y precisión en la dosis.
  • Muy buena tolerancia digestiva.
  • Sin olor, lo que las hace ideales para tutores sensibles o perros reacios al aceite líquido.
  • No requiere refrigeración, solo conservación en lugar fresco y seco.

Puntos débiles:

  • Menos práctico en perros grandes por la cantidad de cápsulas diarias.
  • Precio más alto por mg de EPA+DHA comparado con el aceite líquido.
  • No indicado para familias con varios perros grandes por el coste acumulado.

Terra Canis – Aceite Omega 3 (mezcla de salmón, linaza y nuez)

Aceite premium de fabricación alemana, prensado en frío y envasado en vidrio oscuro. Contiene una mezcla equilibrada de aceites de salmón, linaza y nuez, que aportan omega 3, 6 y 9.

Puntos fuertes:

  • Elaboración con ingredientes aptos para consumo humano.
  • Prensado en frío sin procesos químicos ni refinado.
  • Excelente estabilidad y envase de vidrio oscuro.
  • Perfil equilibrado que favorece la piel, el pelo y la función cardiovascular.
  • Ideal para mantenimiento o dietas cocinadas que buscan equilibrio lipídico general.

Puntos débiles:

  • Concentración de EPA+DHA inferior a aceites marinos puros.
  • Efecto antiinflamatorio limitado frente a patologías articulares o dérmicas graves.
  • Incluye aceites vegetales (linaza y nuez) con ALA, menos biodisponible en perros.
  • Precio elevado en comparación con su contenido real de EPA+DHA.

Aceite de Alaska – Salmón Salvaje (multimarca)

Disponible en diferentes fabricantes, normalmente en envase de plástico con bomba dosificadora. Utiliza salmón salvaje capturado en Alaska.

Puntos fuertes:

  • Buena palatabilidad.
  • Alta aceptación incluso en perros delicados.
  • Fácil dosificación gracias al dispensador.
  • Aporte equilibrado de omega 3 y 6, útil para mantenimiento general.

Puntos débiles:

  • Envasado en plástico, con mayor riesgo de oxidación.
  • No siempre se detalla el contenido exacto de EPA+DHA.
  • La concentración suele ser baja (entre 10 y 14 %).
  • No incluye vitamina E natural.
  • Vida útil corta una vez abierto.

Ranking orientativo de calidad (actualizado)

  1. Puromenu – Peces pequeños, vidrio oscuro, alta pureza y transparencia analítica.
  2. AltuDog – Aceite concentrado y polvo de krill, excelente concentración y control.
  3. Terra Canis – Gran calidad de fabricación y perfil equilibrado, ideal para mantenimiento.
  4. Sanadog – Aceite de salmón en vidrio oscuro, estable y de buena palatabilidad.
  5. Anibio – Cápsulas puras de salmón, formato preciso y alta biodisponibilidad.
  6. Wild Balance – Aceite y cápsulas accesibles y prácticos, aunque menos concentrados.
  7. Aceite de Alaska – Buena aceptación, pero envase y concentración mejorables.

Consejos prácticos de administración

  • Introducir de forma gradual y mantener la dosis diaria constante.
  • Administrar junto con la comida.
  • Guardar siempre en refrigeración, salvo el polvo de krill.
  • Agitar el frasco antes de cada uso.
  • Si aparece reflujo o diarrea leve, reducir temporalmente la dosis o pasar a cápsulas.

Conclusión

El omega 3 para perros es un elemento fundamental en la salud integral. No se trata de añadir aceite sin criterio, sino de elegir un producto puro, fresco, en formato estable y con el perfil EPA/DHA adecuado.
Su efecto se nota en el pelaje, las articulaciones, el sistema digestivo y la vitalidad general, pero sobre todo en la prevención silenciosa: el control de la inflamación crónica.

Elegir un buen omega 3 no es cuestión de marca, sino de entender su composición, su origen y cómo se fabrica. Las opciones de mayor calidad disponibles en España, como Puromenu, AltuDog, Sanadog, Anibio y Wild Balance, cumplen con los estándares que garantizan un efecto real sobre la salud de los perros.

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